Era un día triste, aburrido, él miraba desde la ventana con pequeños pensamientos que trataban de ocupar su mente, en la calle se notaba como el frío hacía mella en las personas que caminaban. El hombre del tiempo había anunciado el temporal de nieve más que las rebajas de enero, y eso que éstas eran inminentes.
Le pesaban sus pensamientos, porque a finales de semana debía volver para tierras leonesas y temía no poder llegar por el temporal.
Lo sucedido el día anterior vagaba por su mente como alma en pena, en ciert
o modo se alegraba de que hubiera sucedido, pero por otro lado le incomodaba volver a despertar sentimientos muertos y enterrados. Se sentía feliz del acercamiento conseguido pero también temía que el destino tomase represalias, por haber incumplido con esa palabra que tantas veces había pensado en dar y que cuando lo hizo pensó que era la definitiva.
Al final sólo tenía claro que había dado una zancada de siete leguas, yendo descalzo. Menos mal que tenía claro que no iba a pensar en el futuro, él había llegado hace tiempo a la conclusión de que el futuro es mejor observarlo cuando es presente…
Feliz vuelta a la rutina. Besos.
Le pesaban sus pensamientos, porque a finales de semana debía volver para tierras leonesas y temía no poder llegar por el temporal.
Lo sucedido el día anterior vagaba por su mente como alma en pena, en ciert
o modo se alegraba de que hubiera sucedido, pero por otro lado le incomodaba volver a despertar sentimientos muertos y enterrados. Se sentía feliz del acercamiento conseguido pero también temía que el destino tomase represalias, por haber incumplido con esa palabra que tantas veces había pensado en dar y que cuando lo hizo pensó que era la definitiva.Al final sólo tenía claro que había dado una zancada de siete leguas, yendo descalzo. Menos mal que tenía claro que no iba a pensar en el futuro, él había llegado hace tiempo a la conclusión de que el futuro es mejor observarlo cuando es presente…
Feliz vuelta a la rutina. Besos.



















