jueves, 28 de agosto de 2008

Amarga introducción al caos.

Me siento como un barco que lleva la corriente hacia un lugar incierto, tengo remos, y los uso, se que me llevará hacia una orilla pero aun no se si cercana o lejana, y lo que es peor no se que me espera en esa orilla, no se si los que me apoyan se molestarán por mis decisiones, tomadas con el corazón, o si merece la pena poner toda la carne en el asador por La Palabra, de alguien en concreto. No se si me estoy jugando demasiado por gente a la que no conozco y que no se como actuaran, y a la que estoy completamente convencido que no importo, anteponiendolos a la gente que me quiere y apoya. Me siento mal por anteponer ese aprecio, y utilizarlo de la forma que se que aunque les haga un poco de daño, no lo van a retirar, pero empiezo a preguntarme si sirve de algo todo esto. Si realmente me merece la pena mantener esta pantomima, por la palabra de alguien que me da confianza, pero que poco a poco me demuestra que no cumple con mis expectativas. Me siento realmente perdido, y de no ser por 'lasinculpa' hace días que hubiera abandonado el barco a la espera de algun mensaje con o sin botella. Me temo que si las cosas continuan así lo abandonaré y yo mismo tomaré decisiones sobre 'lasinculpa' que ninguna culpa tiene de todo esto, y es quien junto conmigo más sufre las consecuencias de todo esto. como todo esto es muy feo, voy a poner algo bonito para arreglar el post...espero os guste.




2 comentarios:

cyhlal dijo...

Hay una clase de agujero muy partucular que se te hace en el estómago cuando sabes que estás perdiendo el control y no puedes hacer nada, duro como el granito y punante. Así estamos hechos,supongo. Una reacción natural al giro imparable de La Tierra bajo nuestros pies. Siempre intentando hacernos con el control de la vida, el amor, el trabajo y el hogar. Y cuando no logramos hacernos con el control luchamos con fuerza por él. Como si pensáramos que podemos evitar que el mundo gire por estar enfadados.
Es sorprendente lo lejos que llegamos para mantener un cierto control. La Tierra gira sobre su propio eje y nosotros nos agarramos tan fuerte que acabamos con los nudillos blancos, cuando lo que nos apeteces es dejarnos llevar, perder el control, caer, ver donde aterrizamos.

Bego-Versace

El Perro dijo...

Cuanta razón...aun así yo sóy de los que tratan de ejercer el control hasta reventar...por ello cuando no logro mantenerlo me veo perdido, a la deriva...